Antes de que existiera la palabra «chicha» para describirla, existía Infopesa. La Industria Fonográfica Peruana S.A. no solo grabó los discos que definieron el género: construyó la infraestructura que hizo posible que la cumbia amazónica llegara de la selva a Lima, y de Lima al mundo.
El origen: Lima, 1969
Infopesa fue fundada en Lima en 1969 por Alberto Maraví, empresario con visión para la música popular y el mercado de clases trabajadoras que crecía aceleradamente en la capital peruana. En ese momento Lima absorbía oleadas de migrantes de la sierra y la selva, personas que traían sus propios sonidos y necesitaban verlos reflejados en el mercado discográfico. Maraví lo entendió antes que nadie.
El sello operaba desde una pequeña planta en Lima, pero su alcance era nacional. Sus distribuidores llegaban a Iquitos, Pucallpa, Moyobamba y Tarapoto —las ciudades de la Amazonía peruana donde la nueva música eléctrica estaba naciendo— y traían de vuelta las grabaciones de los conjuntos que tocaban en fiestas patronales, cantinas y verbenas.
El sonido Infopesa: cumbia + selva + fuzz
Lo que Infopesa captó en sus grabaciones no era simplemente cumbia colombiana trasplantada. Era una fusión específicamente amazónica: la estructura rítmica de la cumbia, las guitarras eléctricas distorsionadas influenciadas por el rock psicodélico que llegaba vía radio desde Estados Unidos y México, y las melodías que evocaban la naturaleza selvática —el río, los pájaros, el ayahuasca.
El término técnico vendría después. Por el momento, en los estudios de Infopesa, se llamaba simplemente «tropical» o «cumbia amazónica». Los músicos llegaban de los barrios populares y de las provincias, grababan en sesiones rápidas y económicas, y los discos salían en formato de 45 rpm o LP con portadas impresas en colores saturados que rivalizaban con la psicodelia del catálogo.
Los artistas: un canon construido disco a disco
El catálogo Infopesa es, en efecto, el canon de la chicha peruana. Sin él, no existiría la conversación global sobre cumbia psicodélica que existe hoy.
Los Mirlos fueron el acto estelar del sello. Fundados en Moyobamba por Gilberto Reátegui, llegaron a Lima con un sonido que nadie había escuchado: guitarras wah-wah y fuzz sobre una base rítmica imparable, letras sobre el río y la selva. Su «La Danza de los Mirlos» se convirtió en uno de los temas más reconocibles del género a nivel mundial.
Juaneco y Su Combo, liderados por Juan Wong Paredes desde Pucallpa, aportaron una dimensión diferente: influencias amazónicas más profundas, letras en lenguas nativas, temas que referenciaban directamente la cultura shipibo-conibo. «Vacilando con la Ayahuasca» y «El Brujo» son dos de las grabaciones más buscadas por coleccionistas de todo el mundo.
El catálogo incluye además docenas de artistas menos conocidos globalmente pero fundamentales para entender la amplitud del género: Los Halcones de Pucallpa, Los Titanes de Pucallpa, Ranil y Su Conjunto, Los Mirlos de Tarapoto —una constelación de conjuntos que mapeaba la geografía musical de la Amazonía peruana.
El declive y el redescubrimiento
Hacia los años 90, el mercado cambió. La cumbia andina —conocida popularmente como «huayno con cumbia»— comenzó a dominar el mercado popular limeño. Infopesa redujo su producción y eventualmente cesó operaciones como sello activo. Las cintas maestras quedaron en archivos, los vinilos en mercados de pulgas y colecciones privadas.
El redescubrimiento llegó desde afuera. En 2007, el sello neoyorquino Barbès Records publicó The Roots of Chicha, una compilación que llevó el sonido a audiencias de Europa y América del Norte. Le siguieron Vampisoul, Analog Africa y Tiger's Milk Records con sus propias antologías del catálogo Infopesa y contemporáneos.
Los propios Los Mirlos vivieron un segundo acto: comenzaron a tocar en festivales de música del mundo en Europa, a grabar con artistas contemporáneos y a ser reconocidos como pioneros vivos de un género que ahora tiene seguidores en Tokio, Berlín y Buenos Aires.
El legado
Infopesa es, en retrospectiva, uno de los sellos discográficos más importantes de América Latina —no por su tamaño ni sus recursos, sino por lo que capturó en sus grabaciones. El sonido amazónico-psicodélico que sus ingenieros registraron en estudios modestos de Lima durante los años 70 y 80 es hoy referencia obligada para cualquier productor o artista que trabaje en cumbia, tropical bass o música del mundo.
El catálogo completo sigue siendo parcialmente inaccesible en plataformas de streaming legales —un trabajo pendiente que sellos como Vampisoul y Analog Africa continúan resolviendo disco a disco, con el beneplácito de los músicos y herederos cuando es posible localizarlos.